Frankie, un joven flamenco caribeño del Paradise Park en Cornwall, acaparó titulares después de escapar de su santuario británico y volar más de 120 millas hasta la costa francesa, a pesar de tener las alas recortadas.
La ave fue vista prosperando en una playa en Bretaña, Francia, y al parecer está haciendo bien en la naturaleza. Los cuidadores del zoológico han decidido no intentar recapturarla, permitiendo que Frankie comience una nueva vida de libertad. La historia ha capturado la atención del público, con fotógrafos de vida silvestre y lugareños continuando monitoreando su progreso.
El viaje de Frankie ha generado discusiones sobre la cautividad animal y la resistencia de la vida silvestre.
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