Las instituciones religiosas en Puerto Rico disfrutan actualmente de amplias exenciones contributivas sobre ingresos y propiedad, basadas en el principio de que proveen un bien público a través de la caridad y la guía espiritual. Los críticos argumentan que muchas 'megaiglesias' operan como corporaciones rentables y utilizan la infraestructura pública sin contribuir a la base contributiva durante una crisis fiscal. Los defensores responden que las iglesias a menudo llenan el vacío donde fallan las redes de seguridad social del gobierno,…
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